viernes, 4 de mayo de 2007

Es algo menos que el amanecer

I
Es algo menos que el amanecer. Temprano, muy temprano en la mañana. Casí no se escuchan perros, solo alguno que otro, pero sin el acostumbrado eco. La mayoría de los caninos animales deben estar dormidos, por lo que no hay quien le responda a los pocos despiertos, aunque ciertamente en la lejanía se alcanzan a escuchar unos cuantos. Será que también hay zonas donde los perros duermen de día, ladran de noche. Gallos, de esos tal vez un poco más, no tantos como será en un par de horas, pero se escucha ya el canto de algunos.
¿Puede dialogar el subconciente? De la respuesta depende si esto es real o solo parte de una misma historia de ficciones. La vida es un juego, me digo, y desde el CD alguien me contesta, pero la vida es un sueño. El sueño, insiste, recuerdos que llevo dentro. Tal vez, pero aún así puede ser un juego, me repito, y me doy cuenta de que no hay ningún CD sonando, y que entonces son recuerdos.
Recuerdo casi todo, pero nada es permanente. Cada día los recuerdos pueden ser distintos, transformarse porque finalmente todo depende de la percepción e incluso lo que hice adquiere una nueva razón. Interesante, me dijo el de siempre, eso suena muy cercano a intento de justificación.
Sonrío y pienso. Otra canción me dice nada ocurre por casualidad; no obstante, me parece, en casí todo hay una parte de azar. Dice alguien más, cantando, todo son causas y azares. Cada vez que miro entiendo la frase un poco más.
¿Qué pasaría, pregunto, si mañana dejará de existir? Y el otro, el del espejo, me dice que no es claro, que la cuestión es que, lo sabes, el mundo siempre sigue su marcha, no se detiene cuando alguien cae, no hay indispensables. Cierto, habrá quien extrañe, pero en general eso lo cura el tiempo.
El juego es corto, o por lo menos las secuencias que logramos interpretar. Cada quien hace sus guiones, pero todos dependemos de los demás.
II
Pero tu, dice otra canción, siempre estas ahí, tan libre como el león, tan firme como el sol. Cierto, pienso, pero tal vez siempre no es siempre. Y sé que necesito, en algún momento, decirte lo que siento. Solo espero no tener que decirlo al viento, mandarlo a la distancia, sin saber el efecto. Nunca se sabe de antemano que resultará cuando rompemos el silencio, pero al menos se necesita sonreir, ¿cierto? Otro CD dice, no hay nostalgía peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Tal vez si la hay peor, la de ni siquiera saber si pudo ocurrir, o tal vez es lo mismo.
Y es que hablas de irte, y entonces me descontrolo. OK, ya estaba algo descontrolado, tal vez más que algo. Solo que hay cosas que no controlo. Me digo, es muy lejos, demasiado lejos.
Es extraño. Todo un recorrido de palabras, busco en todo mi diccionario, en las frases y no lo encuentro. Es, por supuesto, tu sonrisa. Sonries, no sé si ahora, pero sonries. Me refiero a que la imagen asociada en las neuronas, la que se reconstruye cuando busco tu rostro en la mente es cuando sonries.
III
Ahora son las 5:30 de la mañana. Más gallos cantando, pero los perros siguen dormidos. Mientras pensaba, ya casí son las 6. Me pregunto mil cosas. No todo es igual de importante.

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